Mientras el país escucha discursos sobre austeridad y control del gasto público, la Asamblea Nacional continúa pagando salarios a 52 diputados suplentes, en abierta contradicción con un fallo de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que prohíbe esa práctica desde 2017. Resulta paradójico que el propio órgano que aprueba las leyes sea el primero en incumplirlas, manteniendo planillas de suplentes que le cuestan al país más de un millón de dólares anuales. La contradicción es aún más grave cuando hospitales, escuelas y programas sociales enfrentan recortes en nombre de la eficiencia y la responsabilidad fiscal. La austeridad no puede ser un eslogan que solo se aplique a los más vulnerables. El Ministerio de Economía y Finanzas y la Contraloría tampoco pueden evadir su deber de hacer cumplir la ley. La contradicción le resta credibilidad al Ejecutivo, encargado de las finanzas públicas. Mientras haya excepciones en austeridad como la del Legislativo, los sacrificios que propone el Ejecutivo son inequitativos.
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Hoy por hoy: Austeridad con excepciones
19 oct 2025 - 05:00 AM