Los habitantes de Changuinola, en Bocas del Toro, aún recuerdan la injustificada violencia de la Policía Nacional para sofocar las manifestaciones que hace 16 años dejaron dos muertos, más de 500 heridos y unas 70 personas con discapacidad para trabajar el resto de sus días. Algunos siguen envenenándose con el plomo de los perdigones alojados aún en sus cuerpos, imposibles de extraer sin perjudicar órganos vitales. Cuando ocurrieron estos hechos, el entonces ministro de Seguridad y hoy presidente de la República acusó a los indígenas que participaban en las protestas de emborracharse, mientras los hacía responsables de la violencia, a pesar de que la institución a su cargo envió a la zona de conflicto a la policía militarizada del Servicio Nacional de Fronteras, al Servicio Nacional Aeronaval y hasta al SPI. Cada año, las víctimas de ese injustificado uso de la fuerza y de armas de fuego caminan en silencio para recordar esos incidentes. Y hace apenas una semana, el presidente se describía a sí mismo como un defensor de los derechos humanos, sin recordar lo que sufren estas personas desde entonces. El gobernante debería tener más respeto por las víctimas de la represión, la verdad y la historia.
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Hoy por hoy: Changuinola no olvida
09 jul 2026 - 05:00 AM