El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, ha logrado un hito relevante para la estabilidad fiscal del país. Cerrar el año fiscal 2025 con un déficit equivalente al 3.68% del PIB —una reducción cercana al 40% frente a 2024 y una mejora de $2,069 millones en el balance fiscal— no es un dato menor. En un contexto de presiones sociales, desaceleración económica y demandas crecientes al Estado, el resultado refuerza la credibilidad del ministro Chapman y envía una señal positiva a la sociedad panameña y a los mercados. Sin embargo, ese mismo rigor debe extenderse a otros frentes igual de sensibles. La disciplina aplicada para contener el déficit debe servir también para frenar el crecimiento de la deuda pública o, al menos, evitar su escalada. Además, preocupa que mientras se predica austeridad, persistan prácticas asociadas al clientelismo político, como transferencias discrecionales a algunos municipios sin explicaciones claras. La disciplina fiscal debe ser integral y sostenida; de lo contrario, los avances alcanzados perderán impacto y credibilidad.
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Hoy por hoy: Coherencia fiscal
06 feb 2026 - 05:01 AM