El mundo cambia a gran velocidad, y si Panamá no apura el paso, quedará rezagado en el escenario logístico global. Hace casi una década, el país perdió la oportunidad de desarrollar un puerto de contenedores en Corozal, en la entrada del Canal. En aquel momento, intereses particulares, representados por abogados afines a Panama Ports, interpusieron una serie de recursos legales que terminaron por ahuyentar a los inversionistas.
Hoy, el contexto ha cambiado y el proyecto vuelve a estar sobre la mesa, impulsado por la reciente adquisición de las terminales de Hutchison por BlackRock-TIL y su inclusión en el plan de gobierno del presidente José Raúl Mulino. La competencia en el sector portuario es clave para mejorar la eficiencia logística y generar mayores ingresos para el país.
El reto radica en la determinación con la que se aborde esta iniciativa. Panamá debe evitar caer nuevamente en la trampa de los intereses creados y priorizar el desarrollo estratégico de su infraestructura portuaria. La oportunidad sigue ahí. La diferencia será aprovecharla esta vez.