Debemos reconocer que el presidente de la República, José Raúl Mulino, se ha atrevido a enfrentar un problema tremendo que sus antecesores prefirieron ignorar y hasta negar. Esto -y sobre todo el hecho de que está de por medio la viabilidad de la Caja del Seguro Social- nos debe animar a analizar la propuesta con ánimo constructivo. Dicho esto, lo que salta a la vista es un plan que pide sacrificios muy puntuales a dos actores: los asegurados y los empresarios. Lastimosamente, cuando se trata del gobierno es bastante más flexible. No precisa los cambios en el manejo de los fondos de la CSS que generarán la indispensable confianza. Y tampoco da certezas en cuanto a la aplicación de las cancaneadas medidas de austeridad (y aquí hay mucha tela que cortar) que son fundamentales no solo para permitir que el Estado cumpla con su aporte a la Caja sin incurrir en más deuda, sino para aliviar la enorme frustración que aqueja a los sectores productivos de este abusado país. Es esencial que el debate sobre esta propuesta reconozca la trascendencia de esta decisión y la necesidad de alcanzar soluciones reales, sostenibles y equitativas, que permitan asegurar el futuro de la Caja y el bienestar de todos.
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Hoy por hoy: CSS, ¿y el compromiso del gobierno?
08 nov 2024 - 05:05 AM