Terminó el carnaval. Durante cuatro días, los panameños dejaron atrás su rutina para cambiar de ambiente, descansar o, en gran medida, parrandear. Ahora que los días de la farsa han quedado atrás, muchos regresan a la vida real con actitud circunspecta, rostro compungido y quizá con el ánimo de aprovechar la cuaresma para hacer penitencia por uno que otro acto resultante del desenfreno... pero no por aquellos pecados que no han cometido. En aparente alineación con esto último, el presidente de la República reafirmó el veto a las empresas europeas que quieran participar en las licitaciones públicas, luego de que la Unión Europea (UE) decidiera mantener a Panamá en la lista de paraísos fiscales, con el eterno pretexto de que no ha hecho lo suficiente para adaptar su marco legal a sus exigencias. Dicho de otro modo, la UE insiste en que, pese a todos los esfuerzos y ajustes de los últimos años, la legislación panameña todavía permite el uso de estructuras y sociedades para trasladar utilidades y registrar ingresos sin actividad económica real. El veto podría extenderse por lo menos hasta octubre, cuando el organismo regional revisará nuevamente su lista. En tiempos en que, precisamente, hay países de la UE que rechazan intenciones foráneas que ellos identifican como amenazas a su soberanía, la reacción del Ejecutivo tal vez ha ganado un nuevo sentido.
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Hoy por hoy: De carnavales y Cuaresma
18 feb 2026 - 05:00 AM
