El Estado, utilizado como botín político para el pago de favores, evidencia una degradación palpable en su estructura y funciones. A pesar del crecimiento exorbitante en su planilla, no se observa una mejora significativa en los sectores cruciales como la salud, la educación, ni en la calidad de los servicios que ofrece a la ciudadanía. Este manejo irresponsable y partidista del aparato estatal no solo perpetúa la ineficiencia, sino que profundiza las desigualdades, dejando a la población desamparada ante necesidades básicas y urgentes. Resulta imperativo recalcar que la expansión de la planilla gubernamental, lejos de ser un indicativo de progreso, refleja una alarmante distorsión en la asignación de recursos, subordinando el bienestar colectivo a intereses particulares y transacciones políticas.
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Hoy por hoy: el alto costo de la ineficacia estatal
06 ago 2024 - 05:05 AM