La NOAA ha confirmado lo que las autoridades panameñas ya habían advertido: el fenómeno de El Niño está de regreso y podría alcanzar una intensidad extraordinaria en los próximos meses.
La noticia no debería provocar sorpresa, sino preocupación. Hace apenas dos años, el país vivió las consecuencias de una sequía que redujo los niveles de los lagos del Canal, afectó la producción agropecuaria y puso en evidencia nuestra vulnerabilidad hídrica.
Hoy algunos productores ya reducen áreas de siembra por temor a perder sus cosechas. Menos producción agrícola significa menor oferta de alimentos y, eventualmente, mayores precios para los consumidores.
La sequía no solo golpea al campo; termina llegando a la mesa de todos los panameños. También vuelve a quedar en evidencia la urgencia de proyectos como río Indio, cuya ejecución debió comenzar hace años.
Panamá conoce los riesgos, conoce las soluciones y conoce el costo de la inacción. Cada día que se retrasa río Indio aumenta la vulnerabilidad frente a futuras sequías y pone en riesgo el abastecimiento de agua para la población y el Canal.
