A pesar de los aumentos de presupuesto, las salas VIP, las oficinas “de participación ciudadana” y todos los beneficios personales que ya obtienen, nada hace más felices a los diputados que engordar la planilla. Y mientras más escandalosa, mejor: hasta la semana pasada, había 8,308 funcionarios legislativos registrados ante la Contraloría, la cifra más alta de toda la historia. En una Asamblea controlada por el partido de gobierno, con diputados que —ante los ojos de todos— se sientan con el presidente de la República en el Palacio de las Garzas, el aumento de la planilla legislativa no puede ser visto como un hecho aislado, producto de la autonomía de un órgano del Estado. Esto apunta a un concubinato político que perjudica a todos. Por ello, a nadie debe extrañar que a la Asamblea le hayan aprobado $23 millones adicionales para el presupuesto de 2027, solo para gastos de personal. Con este incremento, manejarán $120 millones el otro año. Lo insólito reside en el nuevo nivel de descaro que han develado: resulta que los salarios de la turbamulta consumirán $13.2 millones mensuales, o sea, $158.4 millones al año. Si destinan todo el presupuesto de 2027 solamente a la planilla, faltarán más de $38 millones, así que, como acostumbran, los sacarán de donde realmente se necesitan. ¿Se burlarán de nosotros esta vez, en nuestras propias narices, como suelen hacer?