Benicio Robinson hizo lo que quiso con el presupuesto del Estado durante el gobierno de Laurentino Cortizo. Ahora, aunque el PRD carece de mayoría legislativa, vuelve a demostrar su capacidad para condicionar la discusión de los recursos públicos. El presupuesto es rehén de un grupo de diputados que parece confundir su responsabilidad con el poder de paralizar al país. Mientras la Comisión de Presupuesto perdía el quórum, Robinson, otros dos diputados del PRD y tres de Realizado Metas se reunían con el ministro de Economía y Finanzas en las oficinas de la presidenta de la Asamblea. Había diputados para negociar aparte, pero faltaban para debatir públicamente. La conducta también compromete al oficialismo, cuyos integrantes facilitaron la suspensión. Si existen objeciones, deben sustentarlas ante los ciudadanos. El Ejecutivo debe explicar qué discutía fuera de la comisión. El dinero para escuelas, hospitales y seguridad no puede quedar sujeto a las maniobras de Robinson ni a la colaboración de quienes hoy le permiten repetirlas.