La captura del jefe del chavismo ha ido confirmando, una a una, advertencias que la oposición venezolana venía formulando desde hace años. La presencia de personal cubano en el corazón del aparato de seguridad y poder en Caracas —confirmada tras el operativo— revela hasta qué punto el régimen se sostuvo mediante apoyos externos, redes de lealtad y prácticas sistemáticas de corrupción ajenas a la voluntad popular. A ello se suma la acusación formal presentada en Nueva York por Estados Unidos contra Nicolás Maduro, Cilia Flores y Diosdado Cabello, entre otros, que describe el uso del Estado como plataforma para inundar de cocaína mercados internacionales, un señalamiento de extrema gravedad que trasciende la retórica política y coloca a la corrupción como columna vertebral del poder. Mientras estos hechos salían a la luz y el Consejo de Seguridad debatía sobre el uso de la fuerza de los Estados y la democracia, en Caracas el régimen chavista intentó proyectar continuidad: se juramentó a la número dos del chavismo —hoy interlocutora de Estados Unidos— como presidenta encargada. Pero ese gesto no restituye legitimidad. La elección presidencial de 2024, ganada de manera contundente por la oposición y respaldada por más del 80% de las actas digitalizadas, fue desconocida por los usurpadores. Las piezas del rompecabezas apenas empiezan a encajar. Y con ello, más temprano que tarde, se impone la obligación de una transición democrática real.
Hoy por hoy: El régimen al desnudo
06 ene 2026 - 05:00 AM

