La descentralización nació con el fin de acercar las soluciones a las comunidades y permitir que los gobiernos locales atiendan necesidades que muchas veces escapan a la administración central. Sin embargo, en Panamá este esfuerzo ha quedado marcado por escándalos, investigaciones y cuestionamientos sobre el manejo de fondos públicos, la discrecionalidad y la falta de transparencia. Por eso, el aumento de recursos que recibirán los municipios y juntas comunales en 2027 debe verse como una oportunidad, pero también como una responsabilidad. Estos fondos deben traducirse en calles, aceras, drenajes, parques y otras obras que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos. El escrutinio, la rendición de cuentas y la capacitación de alcaldes, representantes y equipos técnicos deben ser claves para evitar errores del pasado. Más importante que el aumento de los fondos es la capacidad de supervisar su uso. La ciudadanía tiene derecho a exigir que cada dólar invertido llegue a las comunidades y no se pierda entre la opacidad, la mala gestión o el bolsillo de algunos.
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Hoy por hoy: el reto de fiscalizar
09 jun 2026 - 05:00 AM