La Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi) ha caído en una espiral de irregularidades e inmoralidades que no pueden seguir siendo toleradas. Es inconcebible que, en una institución pública financiada por los contribuyentes, se paguen salarios que superan los $14,000 mensuales a figuras como la rectora Etelvina Medianero de Bonagas, una cifra que sobrepasa incluso al rector de la Universidad de Panamá y al presidente de la República. Lo más alarmante es que estos salarios exorbitantes se otorgan a discreción de la propia rectora, quien parece utilizar su posición para premiar a quienes le son leales y castigar a quienes no lo son. Esto no solo es insólito, sino profundamente inmoral. Es imperativo que se revisen estos salarios de una vez por todas, ya que la Unachi se ha convertido en un refugio de privilegios y favores políticos que traiciona la misión académica de la institución. Que un profesor en esta universidad gane más que el mandatario del país es una afrenta al sentido común y a la equidad en la distribución de los recursos públicos. Basta de impunidad: es hora de limpiar esta cuna de fueros y privilegios.
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Hoy por Hoy: El saqueo silencioso en la Unachi
23 sep 2024 - 05:02 AM