Recientemente, ABC News reveló que el Departamento de Defensa de Estados Unidos está enviando tropas para entrenamientos en la selva panameña, un hecho que genera inquietud debido a la falta de explicaciones claras por parte del Gobierno panameño. El presidente, defensor de la soberanía nacional, aún no ha abordado de manera precisa el alcance de este entrenamiento militar. Dada nuestra historia con los Estados Unidos, este es un tema de obligada publicidad. No es necesario recordar que la presencia militar estadounidense en Panamá ha sido motivo de luchas generacionales para preservar lo que tanto nos ha costado: nuestra soberanía.
El silencio gubernamental no contribuye a esclarecer el tema, que por sí mismo ya se presenta complejo. Hasta ahora, solo se sabe que estas tropas llegan bajo el amparo del Memorándum firmado en el marco de una ofensiva diplomática de Estados Unidos, justificada por la presencia de China en Panamá. Mientras el presidente o el ministro de Relaciones Exteriores no se expresen con claridad, estos hechos generan conjeturas que van desde una simple colaboración estatal hasta un retroceso histórico en este ámbito.
La falta de transparencia pone en riesgo la confianza ciudadana. Solo el gobierno tiene el poder y la responsabilidad de aclarar este asunto, especialmente las implicaciones del Memorándum firmado con Estados Unidos, para garantizar que Panamá mantiene su soberanía incólume.