El desempleo dejó de ser una estadística de doble dígito para convertirse en una urgencia nacional. Los foros Visión de La Prensa en Chiriquí, Coclé y Colón lo confirmaron sin rodeos: las provincias siguen esperando decisiones, mientras la economía permanece excesivamente concentrada en el eje interoceánico, que genera el 85% de la actividad, frente a un rezagado 15% en el resto del país.
En Coclé, el Conep subrayó la cifra: unas 100,000 personas están desempleadas o sobreviven en la informalidad. Situaciones similares se repiten en Colón y otras provincias. Detrás de esos números hay hogares sin ingresos estables y economías locales sin capacidad de reacción. La respuesta no admite ambigüedades: se requiere inversión pública y privada, pero también confianza, reglas claras y transparencia. Sin ese entorno, el capital simplemente no llega.
Descentralizar la inversión no es un gesto político, es una necesidad económica. Impulsar a las pequeñas y medianas empresas es parte de la solución. Sin empleo no hay consumo; sin consumo no hay crecimiento. Y sin decisiones, la espera se prolonga.