La decisión de la Comisión de Trabajo, Salud y Desarrollo Social de la Asamblea Nacional de rechazar el aumento de la edad de jubilación es irresponsable y decepcionante. El liderazgo verdadero implica tomar decisiones difíciles en favor del bien común, no de la popularidad. La crisis de la Caja de Seguro Social debió enfrentarse hace una década. Aunque muchos diputados actuales no son responsables del retraso, tienen la obligación de abordarlo con seriedad.
La corrupción, los empleadores morosos y el gasto estatal descontrolado agravan la crisis. Las planillas siguen creciendo sin compromiso real del gobierno. Estos reclamos son válidos, pero no justifican ignorar una reforma urgente, sustentada numéricamente y aplicada en otros países. Combatir la corrupción y reducir gastos no excluye la necesidad de ajustar el sistema de pensiones.
El fondo de pensiones de la CSS ya no tiene recursos suficientes para pagar jubilaciones. La Asamblea aún puede corregir el rumbo, pero el tiempo se agota. ¿Quién asumirá la responsabilidad cuando el sistema colapse y afecte a todo el país?