Casi un año después de que la crisis hídrica estallara en Azuero, desconcierta que una de las respuestas más visibles sea perforar pozos como si ello resolviera un problema estructural. Convertir un paliativo para la “emergencia” en estrategia es una bofetada para la región y para el país. Más aún cuando esta crisis se agravó durante esta administración, pese a que el Idaan dispone de un presupuesto general de $358.8 millones, de los cuales $202.9 millones corresponden a inversión, y aun así registró una ejecución de apenas 26.9%, falla cuya responsabilidad recae en el Ejecutivo. Lo que se requiere va más allá de nombrar figuras de su círculo cero o descalificar voces técnicas. Urge articular un equipo interinstitucional, con competencia científica y capacidad de ejecución, para garantizar agua de calidad. Y si hacen falta más recursos, el país entenderá que es una prioridad, muy por encima de villas diplomáticas u otros gastos que no son urgentes. En un país donde sobra agua, que no pueda asegurarse agua segura no es una fatalidad natural: es un fracaso de gestión.
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Hoy por hoy: Fracaso en la gestión del agua
28 abr 2026 - 05:00 AM