Lo ocurrido en el edificio Hatillo expuso un problema que rebasa una protesta laboral. Primero apareció el garrote: una actuación de una fuerza municipal que abrió preguntas sobre el uso de la fuerza, la capacitación de sus agentes y los límites de una estructura creada con facultades policiales, con serios cuestionamientos sobre su constitucionalidad. Después llegó la pizza de parte del alcalde de la ciudad de Panamá: un gesto de cercanía que puede aliviar tensiones, pero que no sustituye respuestas institucionales. Los problemas públicos no se resuelven con símbolos ni videos en redes sociales, sino con reglas claras, transparencia y rendición de cuentas. El poder sin límites siempre termina siendo un riesgo para los ciudadanos. Panamá decidió constitucionalmente no tener ejército y estableció una Fuerza Pública civil sometida a la ley. Por eso resulta preocupante la creación de estructuras de seguridad con facultades coercitivas, armamento y capacidad de intervención sin un marco legal claro que determine sus límites y controles.
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Hoy por hoy: Garrote, pizza y desafío constitucional
05 ago 2026 - 05:00 AM
