La propuesta de ley que permitiría al Ejecutivo manejar traslados de partidas de hasta $5 millones sin pasar por la Comisión de Presupuesto plantea un debate crucial sobre el equilibrio entre eficiencia y control. Por un lado, es innegable la necesidad de agilizar la ejecución del presupuesto para responder a las demandas ciudadanas de manera rápida y efectiva. Sin embargo, la premura no debe sacrificar la transparencia ni el rol fiscalizador que corresponde al Legislativo. El riesgo de establecer un umbral demasiado alto es claro: la Comisión podría verse reducida a un mero espectador, incapaz de ejercer su función de supervisión y rendición de cuentas sobre los fondos públicos. Al mismo tiempo, un umbral demasiado bajo podría resultar en una parálisis burocrática, donde la fiscalización de cada dólar diluiría la efectividad del control. No se trata de establecer una cifra arbitraria, sino de encontrar un balance basado en argumentos sólidos que garantice tanto la agilidad en la gestión pública como la integridad en el uso de los recursos del Estado. En última instancia, la discusión no debe centrarse únicamente en quiénes ocupan actualmente posiciones de poder, sino en proteger la institucionalidad que salvaguarda el bienestar común y la democracia.
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Hoy por Hoy: Hay que agilizar la ejecución del presupuesto, pero con fiscalización
18 ago 2024 - 05:03 AM