Lo ocurrido en San Miguelito con la recolección de basura es la consecuencia directa de años de ineficiencia, indiferencia y apatía de las autoridades llamadas a fiscalizar, corregir y proteger a la población. Durante 25 años se toleraron incumplimientos, alertas sanitarias y un servicio deficiente, mientras miles de residentes convivían con basura, malos olores, alimañas y riesgos para su salud. Nadie puede alegar desconocimiento: las imágenes fueron constantes en los medios de comunicación y en las redes sociales. El vencimiento del contrato de Revisalud deja al descubierto un grave vacío de planificación y una alarmante falta de previsión del Estado. Llegar al final de una concesión sin una solución clara constituye una irresponsabilidad institucional que no puede repetirse en ningún otro distrito del país. Ahora corresponde cambiar la forma de gestionar los servicios públicos, en particular el manejo de los desechos sólidos. Cambiar implica fiscalizar a tiempo, exigir resultados, transparentar los contratos y asumir responsabilidades. San Miguelito no necesita más promesas ni medidas improvisadas. Necesita un Estado que funcione, aprenda de sus errores y garantice que una crisis como esta no vuelva a repetirse.
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Hoy por hoy: Incompetencia acumulada
19 ene 2026 - 05:00 AM