No por casualidad la justicia se representa con los ojos vendados. Desde hace siglos, esa imagen simboliza la obligación de decidir sin favoritismos, influencias ni preferencias personales. La venda no pretende ocultar la realidad, sino recordar que todos deben ser iguales ante la ley. Por eso resultan tan delicadas las denuncias relacionadas con la asignación de audiencias. Si existe un mecanismo diseñado para distribuir los casos de forma objetiva y aleatoria, cualquier intento de intervenir en ese proceso merece explicación y escrutinio. La reciente decisión del Pleno de la Corte Suprema de Justicia de separar a magistrados mientras se desarrollan investigaciones administrativas apunta en la dirección correcta. También lo hace la instrucción impartida por la magistrada Maribel Cornejo, presidenta de la Sala Penal, que recordó que el agendamiento de audiencias es una función exclusiva de la Oficina Judicial y que jueces y magistrados no deben intervenir en ella. La independencia judicial es indispensable. Pero también lo son los controles que garantizan que la justicia siga siendo, en los hechos y no solo en los símbolos, verdaderamente ciega.
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Hoy por hoy: Justicia ciega
11 jun 2026 - 05:00 AM
