Diputados oficialistas, con ayuda de sus aliados del PRD y el Panameñista, lograron incorporar en las modificaciones al reglamento interno de la Asamblea Nacional un artículo que les permitiría gestionar programas y proyectos, refiriéndose a obras reservadas para instituciones como los gobiernos locales e, incluso, para el Órgano Ejecutivo, como puentes, sistemas de electrificación, agua potable, escuelas e instalaciones deportivas o turísticas. Pero lo que hay verdaderamente detrás de estas supuestas buenas intenciones es dinero y proyectos de reelección inmediata con recursos del Estado. Esta nueva atribución constituye claramente una usurpación de funciones que, además, riñe con sus funciones constitucionales, ya que en ninguna parte de nuestra Carta Magna se contemplan competencias semejantes para los diputados. El supuesto empeño de estos funcionarios en mejorar la imagen del Órgano Legislativo, a través de reformas a su reglamento, ha ido a dar a la basura gracias a este intento de violar la Constitución en beneficio —una vez más— de los propios diputados. Es una vergüenza que traten de engañarnos de forma tan elemental y descarada, como si no fuéramos capaces de distinguir el trigo de la paja. A nadie engañan con estos trasnochados trucos políticos.
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Hoy por hoy: La Asamblea vuelve al viejo camino
07 ago 2026 - 05:01 AM
