La crisis del agua en Azuero cumple ya un año sin una solución definitiva. Se evidencia una cadena de irresponsabilidades. Por un lado, las autoridades fallaron durante años en el mantenimiento y modernización de las plantas potabilizadoras y reaccionaron tarde ante una emergencia anunciada. Por el otro, actores vinculados a actividades productivas contaminaron ríos y quebradas sin controles efectivos ni sanciones ejemplares. El resultado es una población de al menos 100 mil personas que depende de cisternas y contratos millonarios que ya superan los $2 millones. Aunque el actual gobierno prometió resolver la crisis, el tiempo pasa sin que se observe una solución estructural, mientras crece el malestar y las quejas de los residentes afectados. Nadie cuestiona que las comunidades necesiten agua inmediata, pero preocupa que la respuesta temporal parezca haberse convertido en un modelo permanente de gestión. Tampoco queda claro si se ha actuado con la transparencia necesaria en las contrataciones y decisiones tomadas. Azuero necesita más que camiones cisterna. Necesita respuestas definitivas, fiscalización real y autoridades capaces de prevenir, no solo administrar, la crisis.
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Hoy por hoy: La deuda hídrica en Azuero
17 may 2026 - 05:00 AM