El hallazgo de un arma de fuego en la mochila de un estudiante mientras estaba en los predios de su escuela ha encendido todas las alarmas. Tal como lo ha solicitado la organización Jóvenes Unidos por la Educación, es necesario hacer una revisión completa de la seguridad de las escuelas, pues la vida de estudiantes, docentes y personal administrativo está por encima de cualquier cosa, incluyendo la compra de computadoras portátiles.
Esta vez se pudo descubrir a tiempo el arma, pero ¿qué pasa si hay más estudiantes portando en sus mochilas instrumentos letales, que también incluyen armas blancas o algo peor? Urge tomar medidas para no lamentar; que las autoridades tomen cartas en este asunto, pues lo que no puede ser es que los estudiantes tengan miedo de ir a recibir clases o que abandonen la escuela para salvar sus vidas.
Todos sabemos que las pandillas, en su afán de contar con más miembros, reclutan hasta menores de edad; luego los arman y finalmente cometen sus fechorías. Eso puede estar pasando en muchas escuelas, de ahí la necesidad de que haya programas de prevención y mayor vigilancia en todos los planteles de la capital, al menos, para empezar.

