El acto de homologación de una licitación pública del Ministerio de Salud (Minsa) ha revelado que, una vez más, la empresa encargada de la limpieza de ocho hospitales estatales ha prestado el servicio y completado la ejecución de un contrato directo sin los controles previstos ni el correspondiente refrendo.
El hecho fue revelado por la propia empresa beneficiaria, cuyo contrato venció hace dos semanas, pero que, como todavía no se le ha designado un reemplazo, seguirá prestando el servicio hasta que lo haya. Si el contrato inicial no ha sido refrendado, mucho menos la adenda (si es que existe...) que extendería su vigencia. L
a ausencia de controles y del refrendo de la Contraloría viola la Ley de Contrataciones Públicas de 2006, según lo ha señalado el propio contralor, quien el año pasado, harto de que las instituciones emitieran órdenes de proceder sin sustento legal, advirtió a todo el Gobierno que no pagaría un centavo si los contratos no habían sido previamente perfeccionados.
Resultó que el duro discurso del contralor terminó en palabrería hueca, pues la práctica se ha mantenido, como ocurre en este caso. Así pues, los titulares de ambas instituciones no se sienten obligados a cumplir la ley.
