La masiva fuga de reclusos de La Joyita a principios de esta semana ha evidenciado una desidia e incapacidad que rayan en la manifiesta incompetencia. Tras el hecho, la ministra de Gobierno, haciendo gala de la más ilusa e ingenua actitud, fue a la cárcel casi que a exigir disculpas a los reclusos por el desastre que provocaron. Con voz lastimera, como si sus sentimientos le importaran a los delincuentes que están ahí pagando condenas de prisión por toda clase de delitos, se presentó como la víctima de lo ocurrido, cuando ella, su colega de Seguridad Pública y sus subalternos son, sin duda alguna, corresponsables de todo lo sucedido. Un informe dirigido al Ministerio Público por parte de un funcionario del penal —revelado recientemente— detalla la falta de coordinación, las alarmas tardías, la escasez de custodios y las extrañas reuniones de pandilleros con oficiales de Policía. A ello se suman traslados de internos no informados formalmente, configurando un escenario de torpezas que se vivió cuando casi 200 reos huyeron del recinto penitenciario. El presidente de la República, que otrora fue un duro crítico de situaciones similares, aunque menos dramáticas, no se ha pronunciado, pese a que la ciudadanía exige no solo explicaciones, sino también la renuncia —o destitución— de los responsables.
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Hoy por hoy: La fuga de la incompetencia
06 jun 2026 - 05:00 AM
