Por estos días, los pasillos y corrillos de Washington son recorridos por firmas de lobistas, abogados y personas con acceso al poder político y gubernamental que pretenden influir a favor de sus mandantes para flexibilizar las leyes contra la corrupción e, incluso, promover la impunidad. Lo peor es que, con dinero suficiente, muchos lo logran, como lo evidencian los casos de quienes han sido favorecidos. En esa lista quieren colarse los hijos de un expresidente panameño que ha sido condenado en este país por blanqueo de capitales. Por si fuera poco, ambos enfrentan dos procesos más de alto perfil, en la Corte Suprema de Justicia. Buscando la clemencia del juez federal que los sentenció en mayo de 2022 en Nueva York, los hijos delataron al expresidente mientras confesaban sus propios delitos. Pero, desde el año pasado —como si el caso en Panamá estuviera resuelto a su favor—, los hermanos buscan un indulto del presidente estadounidense, lo que les permitiría volver a ese país y gozar de privilegios que ahora les son negados. Concederles ese indulto es una bofetada a los pocos esfuerzos que se hacen localmente para impartir justicia. Hacerlo sería un manifiesto desprecio por este país. Como sería el desprecio de nuestra Corte que ante estos hechos, hagan la vista gorda y complazcan a los condenados en Estados Unidos.
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Hoy por hoy: la impunidad también se cabildea
13 jul 2026 - 05:00 AM