La partida de Luis H. Moreno obliga a mirar más allá de la trayectoria individual y a preguntarnos qué pasó con los valores que sostuvieron la reconstrucción del país. Tras la dictadura, Panamá no solo enfrentaba un reto económico, sino moral. Recuperar la confianza en las instituciones era tan urgente como estabilizar las finanzas. Desde el Banco Nacional, Moreno entendió que la banca pública debía actuar con transparencia, responsabilidad y rendición de cuentas. No era una consigna. Era una práctica. Impulsar investigaciones sobre irregularidades en los años noventa no fue un gesto simbólico, sino una declaración de principios: no hay reconstrucción sin integridad. Décadas después, el contraste inquieta. El país ha crecido, pero la exigencia ética parece haberse debilitado. En una de sus últimas entrevistas -ofrecida a La Prensa en 2024-, advirtió que los delitos comenzaban a cometerse sin consecuencias. Y es así: sin valores ninguna estabilidad perdura. Ese es el importantísimo legado de Lucho Moreno.
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Hoy por Hoy: La lucha de don Lucho
10 abr 2026 - 05:00 AM