La Purísima de 2010 fue un recordatorio claro de que Panamá enfrenta fenómenos climáticos extremos: tanto sequías severas como lluvias extraordinarias. Este evento, que inundó cuencas y afectó la infraestructura hidráulica del país, evidenció la fragilidad de nuestros sistemas de manejo de agua y la falta de políticas públicas. Por más de 50 años nada se ha hecho en cuanto a concepción y ejecución de esas políticas públicas; esto ha causado la alegalidad de reglas que organicen el sistema, y no solo prevean formas de enfrentar estos fenómenos, sino de aprovechar nuestra riqueza hídrica. La falta de una respuesta organizada y planificada ha sido uno de los problemas más graves, como se vio en La Purísima. Si bien proyectos como Río Indio pueden ofrecer soluciones, su éxito dependerá de integrarse a un sistema de gestión que contemple infraestructura adecuada, educación ciudadana y sistemas de alerta temprana. De no hacerlo, seguiremos enfrentando emergencias hídricas con la misma vulnerabilidad, como ya se ha demostrado en el pasado reciente.
Exclusivo Suscriptores
Hoy por hoy: La Purísima: lecciones que Panamá aún no ha aprendido
03 dic 2025 - 05:01 AM