La narcopolítica ha cavado sus garras profundamente en el tejido de nuestra institucionalidad, una amenaza latente que erosiona los cimientos de la confianza pública y la gobernabilidad. Este fenómeno no es reciente; fue José Raúl Mulino, entonces ministro de Seguridad y hoy presidente, quien inicialmente encendió las alarmas sobre esta perniciosa influencia. Desde entonces, sucesivos gobiernos han reconocido el problema, pero han demostrado una alarmante inacción. No se investiga, no se castiga, más bien hay indicios de complicidad en las altas esferas del poder, alimentados por un temor palpable a que las investigaciones desvelen más de lo conveniente y sacudan las estructuras de poder establecidas. Cada quinquenio que pasa sin acción efectiva nos acerca más al abismo de un narcoestado, donde los carteles operan con impunidad y los políticos se convierten en peones de una agenda criminal. La Operación Jericó podría revertir décadas de negligencia y corrupción. Es imperativo que las autoridades actúen con la determinación y transparencia necesarias para desmantelar estas redes, demostrando así un compromiso firme con la restauración de la integridad institucional. ¡Caiga quien caiga!
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Hoy por Hoy: La sombra de la narcopolítica en Panamá
19 ago 2024 - 05:03 AM