Lo ocurrido en Mironó, donde dos niñas perdieron la vida al intentar cruzar una quebrada durante un día de jornada escolar, es una tragedia que refleja las contradicciones profundas en la política educativa de Panamá. ¿Cómo es posible que, en un mismo país, al mismo tiempo, se ofrezcan computadoras para todos sus estudiantes, y a la vez ocurran estas tragedias? La respuesta es clara: el Estado sigue anteponiendo las apariencias y el discurso a las verdaderas necesidades de los más vulnerables. Mientras se invierte en tecnología que no llega a todos por igual, miles de niños en las comarcas indígenas siguen enfrentando un riesgo inaceptable solo por intentar acceder al derecho fundamental de la educación. El obispo José Luis Lacunza y la experta en educación Nivia Rossana Castrellón no hacen más que poner en evidencia lo que todos sabemos: la falta de infraestructura adecuada y de un verdadero compromiso gubernamental con la seguridad de los estudiantes. La tragedia de Mironó no es un caso aislado, es el reflejo de un sistema que ha fallado una y otra vez en las comunidades más necesitadas. Es urgente que el Estado deje de repartir promesas vacías, como las laptops, y comience a materializar soluciones reales y eficaces para proteger a nuestros niños.
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Hoy por hoy: La tragedia de Mironó y la contradicción del Estado
30 oct 2025 - 04:59 AM