Mientras muchos panameños apenas empiezan a escuchar hablar del Super Niño, la Autoridad del Canal de Panamá ya está tomando decisiones para enfrentarlo. Reduce gradualmente el calado de los buques, fortalece las medidas de ahorro de agua, adapta su infraestructura y planifica sus operaciones con horizonte en 2027. No espera a que llegue la crisis; actúa antes de que ocurra. Ese ejemplo debería extenderse al resto del Estado y también a la sociedad. El Super Niño no solo amenaza el tránsito por la vía interoceánica. También pone a prueba el abastecimiento de agua potable, la producción agropecuaria, la seguridad alimentaria, la generación eléctrica y la actividad económica. El Ejecutivo ha comenzado a coordinar acciones, pero el desafío exige una política permanente de adaptación y prevención. Al mismo tiempo, los ciudadanos debemos asumir una mayor conciencia sobre el uso responsable del agua y los recursos naturales. Prepararnos hoy no es una opción: es la mejor manera de reducir los impactos de un fenómeno que, según las proyecciones, será cada vez más frecuente e intenso.
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Hoy por hoy: Los peligros de El Niño
21 jul 2026 - 05:02 AM