La escasez de especialistas médicos en Panamá es un problema estructural que golpea con fuerza a provincias apartadas como Bocas del Toro y zonas centrales como Azuero. Aunque el país cuenta con 1.7 médicos por cada mil habitantes —ligeramente por encima del estándar recomendado—, la distribución es profundamente desigual. Hospitales regionales, como el Gustavo Nelson Collado en Chitré, dependen de un puñado de anestesiólogos en edad de jubilación para sostener su atención quirúrgica. Formar un especialista toma entre cuatro y ocho años, y aunque la CSS ha abierto más plazas de residencia, muchas quedan vacantes porque los médicos prefieren concentrarse en áreas urbanas. A esto se suma el incumplimiento de compromisos contractuales de servicio en zonas rurales, pese a la inversión pública en su formación. La planificación sanitaria no puede limitarse a construir infraestructura; debe garantizar personal capacitado y equitativamente distribuido. Panamá necesita una política nacional que coordine a la CSS, el Minsa, universidades y gremios médicos para asegurar atención especializada donde más se requiere, y que dicha política no solo se adopte, sino que se ejecute conforme a la norma que la sustente. Sin esa visión de Estado, el déficit seguirá profundizándose.
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Hoy por hoy: Médicos donde se les necesita
30 sep 2025 - 05:00 AM