En el aniversario del 7 de octubre, cuando Israel conmemora un año desde el brutal ataque de Hamás, es crucial recordar que el terrorismo no conoce fronteras. Panamá, a pesar de su distancia geográfica, ha sido blanco de estas atrocidades. El atentado de 1994 contra el avión de Alas Chiricanas, atribuido a Hezbolá, nos recuerda que nuestra región no está aislada de las redes del terror. América Latina no es inmune al extremismo, lo que subraya la necesidad de fortalecer los mecanismos de seguridad y cooperación internacional. Este aniversario debe servir como un llamado a la solidaridad con las víctimas de la violencia extremista y como una advertencia sobre los peligros persistentes del terrorismo global. Es importante señalar que la respuesta de Israel a esta barbarie ha sido devastadora, con la muerte de civiles en el camino, y que el conflicto ha trascendido Gaza, involucrando a actores regionales como Hezbolá, que ha lanzado cohetes en apoyo a Hamás. Reflexionemos sobre la fragilidad de la paz y la importancia del respeto a la vida y del rechazo a la violencia. Mientras abogamos por las víctimas y los rehenes, comprometámonos a promover una cultura de convivencia pacífica que busque justicia y entendimiento. El conflicto prolongado contradice incluso los principios del judaísmo, islam y cristianismo, que abogan por la paz y rechazan el extremismo.
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Hoy por hoy: No al extremismo
07 oct 2024 - 05:02 AM