El cierre de las sesiones de la Comisión Nacional de Reformas Electorales dejó una señal inquietante sobre el papel que ha jugado la mayoría de los partidos políticos tradicionales en la discusión del financiamiento político. Mientras el país enfrenta un escenario de austeridad y restricciones presupuestarias, la mayoría de los representantes de partidos tradicionales optó por mantener intacto el subsidio electoral, equivalente al 1% de los ingresos corrientes del Estado. La única propuesta para reducir ese porcentaje —planteada por el Partido Panameñista— fue rechazada, tras la abstención de la mayoría de los partidos. El resultado es claro, ya que si el esquema se mantiene, las elecciones de 2029 podrían costar cerca de $50 millones adicionales. Destinar esa suma a la política, en medio de múltiples necesidades y carencias sociales, resulta difícil de justificar. Solo como referencia, el presupuesto anual de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf) ronda los $8 millones, es decir, solo una pequeña fracción de lo que recibirían los partidos políticos. Con ese aumento del subsidio electoral podrían financiarse cinco o seis presupuestos de una institución dedicada a proteger a niños vulnerables. La decisión, más que una reforma, parece la defensa del statu quo. Y esa es la prioridad, su prioridad.
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Hoy por hoy: Partidos blindan el subsidio
14 mar 2026 - 05:00 AM
