La adquisición de 232 placas vehiculares por parte de la Asamblea Nacional no puede ser considerada un simple e insignificante detalle administrativo. Este es otro tipo de prebenda, amparada bajo el manto de la legalidad, que malamente oculta una licencia para delinquir. Los precedentes son alarmantes: vehículos utilizados para transportar drogas y dinero ilícito, pero protegidos por el blindaje de la inmunidad. Y en lugar de corregir estas prácticas, vemos un abuso sistemático que se perpetúa ahora con la compra desproporcionada de placas. La justificación para tal cantidad de matrículas es irrelevante, porque la junta directiva de la Asamblea solo la componen cinco miembros. Entonces, ¿por qué necesita 19 placas adicionales? Esto es un exceso que refleja el deseo de impunidad de nuestros diputados. La concesión de más placas a la junta directiva que las que recibe el resto de los diputados no sólo es innecesaria, sino que constituye un abuso de poder. Este tipo de prácticas son una afrenta directa a la transparencia y la ética con las que debería administrarse recursos públicos. Es imperativo que los ciudadanos exijan rendición de cuentas a estos funcionarios y que este tipo de privilegios –absolutamente injustificados– sean eliminados de raíz.
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Hoy por Hoy: Placas oficiales, del símbolo de servicio al emblema de abuso
03 sep 2024 - 05:03 AM