La imagen frente a las esclusas del Canal ampliado, construido y operado por Panamá, es un mensaje poderoso en tiempos convulsos. Presidentes y líderes de América Latina y el Caribe, de distintas corrientes ideológicas pero con vocación democrática, posaron juntos ante una obra que simboliza institucionalidad, continuidad y capacidad de gestión. El Canal es panameño, funciona y conecta. En un contexto internacional de tensiones, fragmentación y repliegues, el respaldo explícito al papel de Panamá en el manejo de la vía interoceánica refuerza su valor como espacio democrático de encuentro y como plataforma confiable para el comercio global. El Canal vuelve a ser, además de una ruta, un punto de articulación política y económica. Los discursos del foro coincidieron en un eje común: pragmatismo. Menos retórica y más resultados. Generar empleo, atraer inversión, impulsar el crecimiento y combatir la inseguridad —que drena recursos, ahuyenta capital y erosiona la cohesión social— marcaron una agenda compartida. El regionalismo que se evidencia en Panamá está basado en intereses comunes y resultados concretos, no en afinidades ideológicas. A diferencia de cumbres tradicionales, este encuentro avanzó hacia reuniones bilaterales, ofertas de integración logística, diálogos energéticos y cooperación contra el crimen organizado, incluso entre gobiernos de distinto signo político.
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Hoy por hoy: Pragmatismo regional en tiempos inciertos
29 ene 2026 - 04:55 AM
