El presupuesto tiene una brújula: revela las prioridades de un gobierno. Pero de poco sirve marcar un rumbo si las obras no avanzan. El traslado de $6 millones de construcción de escuelas al mantenimiento de helicópteros expone ese problema: según el MEF, el Meduca no alcanzaría a ejecutar esos recursos este año.
Que el dinero no pueda gastarse no significa que las necesidades estén cubiertas. Significa que hay obstáculos de gestión que deben identificarse y resolverse. El debate sobre cuánto asignar a educación debe incluir cómo convertir esos recursos en educación de calidad.
Al mismo tiempo, el Gobierno compra directamente un helicóptero por $10.2 millones, adquirido con configuración VIP. Son operaciones distintas, pero ambas exigen explicaciones sobre planificación, necesidad y transparencia.
Mantener la flota puede ser importante, pero ejecutar las inversiones educativas es fundamental. ¿Qué impide construir? ¿Quién responde por los retrasos? ¿Cuándo estarán listas las obras?
La educación necesita algo más que un norte en el presupuesto: necesita una gestión capaz de llegar a destino.

