El presupuesto no es solo un conjunto de cifras: es una declaración de las prioridades de un gobierno. Por eso preocupa que, en un año de austeridad, la Presidencia haya reservado más de $7 millones para remodelar la villa diplomática en Quarry Heights, con canchas, salones presidenciales y estacionamientos de lujo. El ministro Juan Carlos Orillac insiste en que los fondos provienen de “ahorros” por eliminar botellas, pero el contraste es inevitable: mientras el Oncológico denuncia falta de recursos y escuelas públicas esperan ser reparadas, se destinan millones a una residencia oficial.
No es el único caso. En el presupuesto también se contemplan $24.6 millones para la Presidencia, entre ellos rubros en publicidad y gastos suntuarios. Y mientras tanto, SerTV recibe más fondos de funcionamiento que el Instituto Técnico Superior Especializado (ITSE), cuyo mandato es preparar a los jóvenes en carreras técnicas que demanda el mercado.
Si hay ahorros, eso no significa que haya que gastarlos por gastarlos. En tiempos de escasez, cada dólar cuenta. Lo mínimo que se espera es que cuente para la gente.