¿Por qué 17 diputados ocupan más oficinas que los demás? ¿Cuál fue el criterio utilizado para establecer esa diferencia? Hasta ahora, las explicaciones no parecen suficientes. La propia presidenta de la Asamblea ha reconocido que los diputados que disponen de más oficinas son, precisamente, los que tienen más personal. Y aquí aparece una aberración dentro de otra: una distribución desigual de espacios que termina justificando —o al menos acompañando— planillas abultadas y clientelares. No existe una explicación razonable para que un diputado tenga tres personas en su planilla, mientras otro, que presenta menos propuestas, registra una baja productividad y regularmente se ausenta del pleno o de las comisiones permanentes, disponga de una estructura de hasta 146 funcionarios. La Asamblea no puede convertirse en un sistema donde los privilegios o recursos se asignen sin criterios transparentes y verificables. Si existen razones objetivas para semejantes diferencias, la presidenta debe explicarlas públicamente. Y si no existen, entonces corresponde corregirlas, porque no se trata simplemente de cuántas oficinas ocupa cada diputado. Se trata de cómo se utilizan los bienes públicos y de si la Asamblea aplica las mismas reglas para todos.
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