Hoy es Sábado Santo. Esta es una temporada en la que la mayoría de la población deja atrás la rutina para cambiar de ambiente por varios días. Y aunque miles habrán guardado la Cuaresma, la mayoría seguramente ignora qué se conmemora en esta fecha. Muchos pensarán que la Cuaresma es simplemente una temporada para comer pescado y que, aunque cometan alguna falta o desliz, siempre podrán expiar a partir del Domingo de Pascua, cuando se redimen los pecados, obviando que se trata de una celebración que gira en torno a la más solemne de las conmemoraciones cristianas: la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Aquí habríamos querido acoger sin reservas el espíritu de la Semana Santa, que es de paz y amor, y no ser tan críticos. Pero hay un enjambre de funcionarios que regala, sin control alguno, los recursos del Estado, lo que resulta en un despilfarro de fondos públicos. Esto nos lleva a preguntarnos: si el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) solo tiene 164 trabajadores sociales (lo que representa el 7.3% del total de la planilla de esa entidad) para atender sus responsabilidades en todo el país, ¿quién está velando por la justificación de los $1,580 millones que han repartido a 190 mil personas en programas sociales como Ángel Guardián, Red de Oportunidades y 120 a los 65? Y eso que, supuestamente, son “programas de transferencias monetarias condicionadas”. Todo parece indicar que en el Mides no hay personal suficiente para establecer y hacer cumplir las normas que regulan la entrega de estos recursos, y mucho menos para darles seguimiento. Como tantas otras cosas en el gobierno.
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Hoy por hoy: Programas sociales sin control
04 abr 2026 - 05:00 AM
