La Prensa nació un día como hoy. Durante 46 años, generaciones de reporteros, investigadores y otros profesionales han construido y defendido un legado periodístico que ya forma parte de la memoria colectiva del país. En ese recorrido ha enfrentado cierres, exilios, amenazas, hostigamiento judicial, secuestros civiles, cercos económicos y hasta una pandemia. Al mismo tiempo, ha debido reinventarse frente al colapso del modelo tradicional de negocios y asumir desafíos inéditos: deepfakes, ciberataques, inteligencia artificial, desinformación y una creciente estigmatización de sus periodistas y directivos. ¿Por qué seguimos? Porque la democracia necesita un periodismo independiente, combativo e incómodo. Porque las libertades de prensa y de expresión enfrentan hoy amenazas cada vez más sofisticadas, provenientes del poder público, pero también de intereses privados capaces de presionar, intimidar, autocensurar o silenciar. Porque hace dos semanas, el presidente de la República afirmó que “en la actualidad existe una libertad absoluta de expresión”, pero si ello fuera cierto, ¿por qué tantos prefieren callar por temor a represalias o simple conveniencia? ¿Por qué, en vez de proclamar esa libertad, la Presidencia no explica con transparencia los criterios con que distribuye la publicidad estatal? La libertad de expresión no se mide por los discursos, sino por la posibilidad real de investigar, cuestionar, denunciar y publicar sin miedo. Ese ha sido nuestro compromiso desde 1980. Por eso hoy decimos, otra vez: “Que la voz que cuestiona nunca calle”.
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Hoy por hoy: ‘Que la voz que cuestiona nunca calle’
04 ago 2026 - 05:00 AM
