El pasado jueves, en su rueda de prensa, el presidente informó que acompañaría en diciembre a María Corina Machado –al igual que otros gobernantes– cuando la política venezolana reciba en Oslo el Premio Nobel de la Paz.
Sin embargo, no dijo una palabra del viaje que haría al día siguiente a Costa Rica, donde se reuniría privadamente con su colega tico. ¿Por qué no informó de ese viaje y por qué fue privado? ¿Por qué su visita tendría que ser privada cuando se va en el avión del Estado y se va acompañado de varios ministros? Si quiere reunirse confidencialmente con el otro presidente, puede irse un fin de semana–en horas no laborables– y en vuelo comercial, pagado por él. Pero si hace uso de recursos del Estado, nos debe todas las explicaciones. Pero lo más preocupante es lo que sí dijo en Costa Rica: que habría “prendido” al país si no le hubiesen permitido ser candidato presidencial en 2024. Su irresponsabilidad no tiene nada que envidiarle al dirigente de Suntracs, que hoy vive en el exilio y que también “prendió” el país por las reformas al Seguro Social. Al parecer, cuando se trata del presidente, todo está permitido; cuando se trata de los demás, no.