El nuevo año escolar empieza con una tarea pendiente desde hace décadas: una reforma estructural de la educación que aún desconocemos cuándo se concretará o terminará como una de tantas —e incumplidas— promesas que hacen los políticos para ganar tiempo, a fin de escapar de sus compromisos. En medio del gigantesco esfuerzo que supone la organización del año escolar, seguramente no faltarán las escuelas sin reparación o las que no se podrán abrir por diversas razones, incluyendo la ausencia de profesores y maestros. Es la historia de todos los años, pero ahora el Ministerio de Educación (Meduca) se enfrenta a algo más grande: el mandato de modernizar nuestra añejada educación. Para eso se requiere la participación de importantes sectores del país, que deben ser convocados no solo para escucharlos, sino para considerar sus propuestas, incluidas las de los docentes. El país necesita una juventud mejor preparada, educadores comprometidos y preparados, así como equipos, mobiliario y mejores estructuras; pero también esperamos que el Meduca escuche a especialistas internacionales o de aquellos que localmente han participando en intentos anteriores, porque esta reforma necesita el acompañamiento de otros que han pasado o pasan por lo mismo. No bastan las buenas intenciones.
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Hoy por hoy: Reforma educativa, deuda histórica
02 mar 2026 - 05:00 AM
