La reforma educativa en Panamá es una oportunidad histórica para romper el círculo de pobreza y transformar el futuro del país. Este proceso, que surge como un nuevo intento tras varias décadas de una propuesta fallida, no es solo una necesidad, sino una obligación. La Comisión de Educación de la Asamblea ha comenzado el debate encaminado a un diálogo nacional con la participación de actores clave: autoridades, gremios, padres de familia y estudiantes. Sin embargo, el reto es claro: el Estado debe asumir su responsabilidad y garantizar que esta reforma no quede empantanada entre procesos paralelos, como ha sucedido en el pasado. La reforma debe ir más allá de la Ley 47 de 1946, adaptándose a las exigencias de una era donde incluso la inteligencia artificial avanza rápidamente. Los padres de familia también deben jugar un rol crucial, apoyando este proceso para que no sea solo un discurso, sino una realidad. El país no puede esperar más. La reforma debe llevarse a cabo en plazos cortos para que los estudiantes, el verdadero motor de cambio, no sigan siendo los más afectados por la falta de acción. Este es un diálogo país, con el futuro de las nuevas generaciones en juego.
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Hoy por hoy: reforma educativa para el futuro
24 ene 2026 - 05:02 AM
