En su más reciente rueda de prensa, el Presidente justificó el gasto de 7 millones para rehabilitar la Villa Diplomática, diciendo que la propuesta de destinar esos fondos al sector salud es demagogia; que el Oncológico tiene suficientes recursos y que el país no tiene el dinero para construir uno nuevo. Esa afirmación, además de no ser feliz, dice todo de las finanzas públicas.
Por ello, resulta incompresible que el Presidente no haya hecho nada por adecuar las jubilaciones de la Fuerza Pública. Nadie duda de que ser policía es un oficio noble. Igual lo son el maestro como el médico, y ninguno alcanza los niveles de ingresos que se garantizan a los comisionados beneficiados con las jubilaciones especiales.
Esto sirve para descartar que la nobleza del oficio sea el criterio que sustente mantener el régimen de jubilaciones de la Fuerza Pública. Ese régimen tiene que acabarse. Es que además de desigual y privilegiado, es dañino para las finanzas del país. Presidente, la demagogia es quejarse del estado de las finanzas públicas, y a la vez, mantener gastos como estos. Lidere la adecuación del gasto a nuestras finanzas, eso es ser estadista.