El debate llegó. Y era necesario. Durante años, la ciudadanía ha reclamado reglas más estrictas para la Asamblea Nacional. Ahora los diputados tienen la oportunidad de responder con hechos, no con discursos. La reforma al reglamento interno de la Asamblea debe incluir los cambios que más exige el país. El primero es simple: quien no trabaja, no cobra. Los descuentos por ausencias injustificadas al pleno o a las comisiones son una medida de sentido común. También lo es impedir que los diputados nombren a familiares. El servicio público no puede confundirse con una agencia de empleos. Aunque no dependa solo del reglamento, también debe avanzar el compromiso de acabar con las planillas opacas que tanto han golpeado la credibilidad del Legislativo. Hay otro cambio igual de importante: la transparencia. Cada votación debe ser pública; cada decisión debe quedar registrada. Los ciudadanos tienen derecho a saber cómo actúan quienes eligieron con su voto. La Asamblea debe demostrar que puede mejorar.
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Hoy por hoy: sin más privilegios
08 jul 2026 - 05:00 AM