Las 19 muertes de hijos de familias ngäbe-buglé durante la cosecha cafetalera en Costa Rica en los últimos seis años obligan a mirar más allá de la estadística. Detrás de cada caso hay niños que acompañaron a sus padres en la búsqueda de un sustento y encontraron un sistema incapaz de garantizarles condiciones básicas de salud y protección. El Carné Sanitario Binacional anunciado por Panamá y Costa Rica constituye un avance, pero no debe confundirse con la solución. Un documento no sustituye la vacunación, la atención médica oportuna, las inspecciones a los albergues ni la presencia efectiva del Estado donde viven temporalmente estas familias. La migración laboral indígena hacia las fincas cafetaleras no es un fenómeno nuevo. Desde hace décadas sostiene una actividad económica esencial para Costa Rica y representa una fuente de ingresos para miles de hogares panameños. Precisamente por ello, ambos países tienen la responsabilidad compartida de construir una política permanente que proteja a quienes menos pueden defenderse: los niños.
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Hoy por hoy: Tragedia en los cafetales
19 jul 2026 - 05:00 AM