Panamá enfrenta una de las decisiones más trascendentales de su historia: reformar el sistema de pensiones. Sin embargo, este debate no puede sostenerse en cifras tergiversadas ni en argumentos populistas que confunden más de lo que aclaran.
Los estados financieros de la Caja de Seguro Social son claros: las reservas del subsistema de beneficio definido están prácticamente agotadas, mientras que el subsistema mixto cuenta con poco más de $9,000 millones. Según la normativa vigente, no es posible utilizar los fondos de un sistema para financiar el otro. Inventar números o manipular proyecciones no solo es irresponsable, sino también peligroso para la paz social y la sostenibilidad económica del país.
Debatir con responsabilidad implica comprender y aceptar estas cifras como base. No es momento para discursos políticos ni ataques personales. Necesitamos un enfoque técnico, serio y transparente que garantice pensiones dignas para las futuras generaciones. El bienestar de Panamá depende de un consenso informado, no de la confusión.