El suministro de agua potable es un derecho básico que el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales debería garantizar. Sin embargo, en lugar de asegurar un servicio ininterrumpido, el Idaan ha convertido esta carencia en un lucrativo negocio para unos pocos. En lo que va de 2024, se han gastado cerca de 24 millones de dólares en camiones cisterna para llevar agua a la población. Un servicio, supuestamente de alivio, que solo perpetúa la dependencia sin resolver el problema de fondo. El mayor problema es la sospecha de que este negocio esté acaparado por amigos del poder, quienes ven en la necesidad de los ciudadanos una oportunidad de enriquecimiento. Mientras los ciudadanos esperan el agua que debería llegar a través de sus tuberías, quienes están conectados políticamente se llenan los bolsillos, agravando aún más la crisis de suministro. Esta dependencia en los cisternas es una muestra de la incapacidad del Idaan de hacer su trabajo. Garantizar un suministro constante de agua no debería ser la excepción, sino la norma. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo rehenes de este “buen negocio” en lugar de exigir un servicio de agua continuo y justo?
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Hoy por hoy: Un negocio llamado escasez de agua
28 oct 2024 - 05:03 AM